v EL MODELO DE LA CONSTRUCCIÓN DE LA PERSONALIDAD MORAL
Dada la dimensión axiológica de la Educación, surge una multiplicidad de formas de comprender las finalidades de todo proceso educativo, encontramos diversos modelos de Educación. Sin embargo, podríamos señalar una finalidad que es factor común entre ellos como objetivo último, que es contribuir a la optimización del desarrollo de la dimensión “valorativo moral de la persona” (Palos, 2002).
Este desarrollo abarca todo el ciclo vital y se caracteriza por ser inacabado y dinámico. Los diferentes modelos pretenden colaborar en el proceso de construcción de “la persona moral”.
Compartimos al respecto la opinión de Fermoso (1989) que los dos pilares que sustentan el concepto de moralidad son la libertad y la responsabilidad.
[1]..” El hombre no nace ni bueno ni malo; nace amoral aunque con capacidad para llegar a ser el autor responsable de su destino. El hombre se moraliza, pues al personalizarse, construye la persona moral, constituida por todas las responsabilidades individuales contraídas en las acciones libremente ejecutadas...”
Partimos de una perspectiva integradora, entendiendo que en el ser humano se encuentra tanto lo congnitivo-racional, como lo afectivo-emocional y volitivo, para configurar su personalidad.
Pensamos que desde este enfoque podemos darle al educando las herramientas necesarias para su completa socialización, para ser un ciudadano en un mundo globalizado, donde la tolerancia y el respeto sean condiciones insoslayables para una convivencia democrática.
De este modo se permite enfocar la educación desde la coherencia entre el juicio y la acción moral.
La enseñanza de la filosofía debe contribuir a formar personas autónomas, dialogantes, dispuestas a implicarse y comprometerse en una relación personal y en una participación social basadas en el uso crítico de la razón, la apertura a los demás y el respeto a los derechos humanos.
La autonomía es la construcción de un proyecto biográfico propio a partir de los condicionamientos socio-culturales.
Este concepto de autonomía es muy importante pues ésta no significa separación del grupo o independencia, sino participación en la generación de normas y responsabilidad en su cumplimiento (PIAGET, 1932).
PUIG ROVIRA (1996), plantea que el objetivo de la construcción moral de la persona es alcanzar el óptimo logro de vida en un medio social, cultural e histórico determinado, donde los medios y los problemas son factores de real importancia en dicha construcción. Así el contexto proporciona las experiencias vitales desde las que los sujetos pueden reconocer su problema socio-moral significativo.
En tanto consideramos que este marco teórico es adecuado a las prescripciones del programa, nos valemos de él para fundamentar las estrategias de nuestra planificación.
[1] En PAYÁ SÁNCHEZ, M. “Educación en Valores para una sociedad abierta y plural “, 2000, Desclée De Brouwer, 2ª edición.

2 comentarios:
Profe visite el blog en una hora libre que tuvimos, pero para comentar algo me gustaría leerlo mas detenidamente. Igualmente por lo que pude leer me parece buena la modalidad y los artículos que publicó relacionado a lo que trabajamos en la clase. Cuando lea mas detenidamente le respondo. Hasta pronto
gracias Mónica, escucho sugerencias, la idea es que este espacio lo creemos entre todos.
JBP
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